miércoles, 11 de marzo de 2009

LA EMPERATRIZ

Tercer Arcano Mayor


Bajo su vientre desnudo,
duerme un niño;

descansa en la apacible
laguna de sus propios sueños.

Le entrega el cálido manto de su silencio.
Apacigua el clamor de sus entrañas.

¿qué dulce melodía trasciende a su conciencia?

Generadora de vida.
Luz inagotable de crecimiento.
Mujer, madre, creadora...

Sumérgete en la savia de sus pechos,
que alimenta cada minuto de la existencia.

Renace nuevamente
en el seno infinitode LA EMPERATRIZ.

LA SACERDOTIZA

Segundo Arcano Mayor




Contempla tu paso por la vida,
con especial cuidado.

Tómate un instante. ¿qué ves?
Recorriste los cerros,
en ascenso y descenso.

Te refrescaste en los ríos,
aunque la corriente se llevó el momento.
Respiraste el aroma
que cambiaría tus sueños.

Encontraste la vida,
donde no creías hallarla.

¿qué más se puede pedir de una experiencia?

Abre el libro, guarda la llave,
escribe tu historia

en las páginas de LA SACERDOTIZA.

EL MAGO

Primer Arcano Mayor


Cualquiera que sea el inicio,
se interna en lo desconocido;
No hay nada que garantice un resultado,
sólo la aventura.

Emprende el vuelo,
y lleva contigo los cuatro elementos :

Un cuerpo que te mantenga en la tierra.
Energía abrasadora que te dé el impulso.
Sueños que forjen tu camino, y
emociones que te permitan aprender de la experiencia.

Vuelve a nacer,
vuelve a soñar,
siente como se crea la vida,

en el sendero del MAGO.

martes, 10 de marzo de 2009

¿Existe un sólo destino?

Por Miguel Angel





Durante muchísimos años, los hombres hemos pensado que nuestro camino en la vida está marcado desde un principio, es inmutable y debemos vivirlo, nos guste o no. A esto solemos llamar destino. Sin embargo, esta percepción del Destino nos deja como en una especie de “escenario” dentro de la vida, en donde nos movemos como si fuésemos “marionetas”. Entonces nos preguntamos, ¿dónde quedan nuestras decisiones, nuestro libre albedrío ?. Posiblemente, esta reflexión sea una de las más complejas de analizar, ya que, al mismo tiempo que decidimos por esto o aquello, a veces, “el destino” también cambia nuestros planes, como una fuerza “externa” e incontrolable que detiene nuestros pasos.

¿Cómo podemos estar completamente seguros de que cada uno decide lo que quiere vivir, o por el contrario, que debemos vivir lo que “el Destino” nos tiene preparado?

El problema de esta pregunta, está en que el aceptar una de las opciones, nos puede llevar, inconscientemente, a desestimar la otra.

Si creemos que las cosas nos ocurren porque las decidimos, puede llegar un momento en que no aceptemos las situaciones que están más allá de nuestros límites. Si por el contrario, pensamos que las cosas se dan porque están escritas, no nos hacemos responsables de nuestras propias decisiones.

¿Podrían coexistir ambas opciones en la vida?; ciertamente, yo creo que sí.

De esta manera, nos encontraríamos frente a dos “tipos de Destino”. Uno que es inmutable, queramos o no, y otro que depende de nuestras acciones, o de nuestro “libre albedrío”.

Creo que ambos tipos de destino van influyendo en nuestro existir, turnándose uno con otro, dependiendo de la situación de vida que estemos aprendiendo.

Pero, ¿y cómo sabemos cuándo se nos presenta uno o el otro?, ¿cómo sabemos si lo que estamos viviendo se desarrolla por “destino inmutable”, o cuándo depende de nuestro “libre albedrío”?.

Pienso que la respuesta es muy sencilla : el “destino inmutable” NO depende de nuestras decisiones. Quizás esta respuesta nos deje igual que al principio, sin embargo, podría dar un ejemplo:

La decisión de tener un hijo, marca el libre albedrío, mientras que las situaciones que acontecen para que ese hijo nazca “varón”, destacan el destino inmutable, ya que esto no depende de una decisión nuestra propiamente tal.

Sin embargo, muchas de nuestras decisiones, las tomamos “inconscientemente”, sin darnos cuenta, lo que nos lleva a pensar que las cosas nos han ocurrido “por suerte o por desgracia del destino” (o de otras personas).

Pienso que allí radica la importancia de tomar conciencia acerca del “poder” de nuestro libre albedrío, de nuestras decisiones, y de profundizar en cómo cada uno de nosotros somos responsables de una gran parte de nuestro camino. Creo que el auto-descubrimiento implica un reconocimiento de nuestra dinámica interna, de nuestros límites y opciones de expansión, para llegar a aceptarnos tal y como somos, y así decidir nuestro “destino”, dentro de las posibilidades que tengamos.

Y, …¿Cómo controlamos el destino inmutable?

Creo que lamentablemente esto es imposible.

Sin embargo, lo que sí podemos hacer, es trabajar con nuestro libre albedrío para canalizar de una manera positiva, cualquier situación que nos llegue por “destino inmutable”….